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martes, 25 de septiembre de 2012

Tareas en pareja (I). Fomentando actitudes positivas

Comprometerse a hacer alguna tarea para mejorar la relación de pareja es un ejercicio muy positivo, no solo por los resultados que de la tarea en si sino por la motivación de mejorar aspectos de la relación colaborando juntos.

Hoy propongo un juego que recomiendo mucho en terapia porque es muy sencillito (siempre digo que parece de campamento) y tiene unos efectos buenísimos en la pareja.
La diferencia entre proponerlo a una pareja que acude a mí para que les ayude a  mejorar su relación y ponerlo aquí es que yo no sé la motivación que pueden tener mis lectores/as y sus parejas, y la motivación es esencial para sacar partido a esta (y muchas otras) actividades. Si os apetece y estáis dispuestos a hacer ese pequeño esfuerzo en forma de juego, merece la pena!

El objetivo es fomentar las actitudes positivas hacia nuestra pareja, prestar atención a los detalles y cuidarla un poco más pero también aprender a valorar todo lo que él/ella hace por nosotros.
La tarea es tan fácil como pensar y llevar a cabo cada día (durante una semana) un pequeño detalle agradable. No hace falta que sea algo grande y obvio como un ramo de flores o una cena, incluso es más divertido si son pequeñas cosas, como ver aquella película que él /ella adora y que tú no puedes aguantar, o aumentar el número de besos y abrazos.



Además debemos intentar “pillar” qué cosa o cosas ha hecho nuestra pareja por nosotros cada día.
A mucha gente le cuesta mucho expresar sentimientos y esta tarea es muy dura para esas personas. Lo que yo suelo hacer para mitigar esta presión es decirles (a ambos) que lancen una moneda cada mañana, si sale cara tienen que hacer la tarea y si sale cruz…pueden hacer lo que quieran, si les apetece hacen la tarea y si no, no.

Así, cada miembro de la pareja llevará un registro diario en el que apuntará.
-         Si ha tirado la moneda, qué le ha salido y cuál ha sido su decisión al respecto.
-         Qué detalle o detalles ha llevado a cabo si lo ha hecho.
-         Qué cosas “ha pillado” a su pareja haciendo por él/ella.

Al final de la semana es divertido cotejar ambos registros. Cosas como no habernos dado cuenta de todo lo que han hecho por nosotros nos pueden hacer pensar si es que no estamos suficientemente atent@s o si solo nos centramos en lo negativo, y que nuestra pareja valore las cosas que hemos hecho por ella, es muy gratificante y nos motiva para dar más.

Es un ejercicio muy positivo, lleva un esfuerzo, lógicamente, pero el hecho de hacer ese esfuerzo ya mejora muchísimo el ambiente en nuestra relación. Si os gusta podéis hacerlo de vez en cuando y convertirlo en un juego para salir de la rutina.

¡Probadlo y me contáis!

miércoles, 18 de julio de 2012

La comunicacion entre hombres y mujeres


Las quejas de las parejas que acuden a terapia son tremendamente variadas. Al fin y al cabo son dos individuos (cada uno de su padre y de su madre) que se relacionan a nivel íntimo y cada combinación es completamente distinta. Los problemas de comunicación sí que suelen ser un factor común en la terapia de pareja, en distintos grados y maneras, pero ahí están.





Aunque no me gusta generalizar y pienso en las personas como individuos diferentes, independientemente de su género, es cierto que mujeres y hombres pueden tener una manera de comunicarse diferente y esto lleva a sentimientos de incomprensión y frustración. Esto ocurre en todo tipo de relaciones entre hombres y mujeres (amorosas y de amistad), pero es dentro de una pareja heterosexual donde estas diferencias llevan a problemas más graves.

Diferencias al entender la comunicación


La clave está en que los hombres comunican con un fin concreto y las mujeres a veces también, pero muchos de los actos de comunicación de ellas son para establecer un vínculo. Es decir, para ellos la comunicación tiene una función práctica y ellas además añaden un fuerte componente afectivo. Y no es solo que nos expresemos de distinta forma o con diferente objetivo es que también entendemos que el otro lo hace (o debería hacerlo) como nosotros…y ahí surge el conflicto.

Cuando una mujer habla, a una amiga o a su pareja, está creando un vínculo. Hasta donde cuenten, cuanto compartan y, en resumen, cuanto confíen, depende de la relación que quieran tener con esa persona. Si tenemos en cuenta que la relación amorosa es la más intensa a nivel confianza y afecto…ellas comparten todo. “Te lo cuento porque te quiero” podría ser un buen resumen.
Los hombres hablan con un objetivo; sea compartir una idea o algo que les ha ocurrido o buscar ayuda para un problema (“te lo cuento porque quiero que lo sepas”). No entienden la comunicación de la misma manera que las mujeres y a veces se quejan de lo charlatanas que pueden ser sus compañeras. Si decide decírselo, ella se sentirá rechazada (no acepta mi muestra de cariño).  Además, el hombre no se comunica así y no cuenta tantas cosas así que su mujer puede dudar de que confíe en ella, o incluso de que la quiera.

Nos enfrentamos a los problemas de manera distinta.


La manera de enfrentarse a los problemas también es distinta. Si tiene solución, el hombre pedirá consejo o ayuda a quien pueda dárselo, y si no la tiene tratara de olvidarlo porque poco se puede hacer. La mujer en ambos casos lo contará, hablar le ayuda a ordenar las ideas en su cabeza y sentirse mejor, así que optara por contárselo a varias personas, no importa si pueden ser de ayuda o no. A la hora de relacionarse, si la mujer se lo cuenta a su compañero, este (aplicándolo a lo que el haría) interpreta que busca consejo y se lo da, pero ella puede buscar solo el desahogo y además es posible que no entienda porque “su chico le dice lo que tiene que hacer”.

Os pongo en una situación hipotética, tanto si sois hombres como mujeres: Imaginad que os enteráis por otra persona de que vuestr@ mejor amig@ se ha separado de su pareja hace un mes. Como os sentiríais?  En esta situación una mujer vería vulnerada la amistad, no compartir un momento tan duro e importante solo puede significar para ella que no hay confianza suficiente, de hecho muchas mujeres que estén leyendo esto ahora estarán pensando “es imposible que eso ocurra!”. Si eres hombre no le das tanta importancia, seguramente no ha habido oportunidad o por alguna razón personal no ha querido contarlo. ¿Estoy en lo cierto?

Por supuesto, no se puede generalizar. Algunas personas no se sienten identificadas con esto para nada. Es una diferencia muy común pero no es un hecho invariable. Tampoco es el único problema de comunicación que puede existir. Si fuese así, se podría decir que las parejas homosexuales disfrutan de una comunicación excelente en sus relaciones, y no es el caso. Porque lo que sí es un hecho es que como individuos tenemos distintas maneras de comunicarnos y solemos asumir que el resto de las personas lo hace de la misma manera y con la misma intención que nosotros. Esto lleva a confusiones y conflictos y siempre es recomendable darse cuenta que esperamos de la otra persona cuando comunicamos algo y que recibimos. No se trata de cambiar nuestra forma de relacionarnos, se trata de saber que somos distintos y asumir que nadie tiene porque entender nuestras intenciones ocultas, nuestras indirectas o darse cuenta por sí mismo de nada que no digamos directamente.
¿Te suena que te haya pasado alguna vez?