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domingo, 10 de junio de 2012

Sufres sequedad vaginal?

La lubricación vaginal es causa de preocupaciones y molestias para muchas mujeres. Es una queja  muy común con numerosas causas y no tan abundantes soluciones, pero "haberlas haylas". En ocasiones las mujeres sufren las consecuencias sin darse cuenta de que el problema puede estar en la lubricación.

Consecuencias habituales de la falta de lubricación.


Dolor durante las relaciones sexuales; la lubricación aumenta durante la excitación favoreciendo la entrada del pene en la vagina. Hay varias glándulas que producen líquidos lubricantes, algunas están en la vulva y otras en el interior de la vagina, así que a veces la mujer puede pensar que está suficientemente lubricada porque nota su vulva humeda pero en el interior estar bastante seca y sufrir molestias con la penetración, incluso puede producirse alguna lesión sangrante.

Picores e irritación; no solo durante las relaciones sexuales, sino en el día a día.

Falta de deseo; efectivamente si se sufre dolor durante las relaciones sexuales o molestias en los genitales durante el día, dificilmente va a apetecer el sexo. Algunas mujeres no se dan cuenta de que su lubricación vaginal es insuficiente y atribuyen su falta de libido a otros factores.

Causas comunes.


Uso de anticonceptivos hormonales. Es un efecto secundario muy común y a veces incluso aparece unos meses después de empezar a utilizar el anticonceptivo. Este efecto cambia según la persona y habrá mujeres que lo noten mucho con un método y con otro no.

Uso de otros medicamentos. Hay una larga lista de medicamentos que pueden afectar a la lubricación vaginal, si se sufre este problema es siempre conveniente revisar los prospectos de todos los fármacos que consumimos actualmente. Antidepresivos, antihipertensivos y análgesicos suelen conllevar este efecto.

Menopausia. Las alteraciones hormonales durante las primeras fases de la menopausia disminuyen notablemente la lubricación vaginal. Además con la edad se debilita la musculatura.

Postparto y lactancia. Al igual que en la menopausia, la clave está en los cambios hormonales. La lactancia inhibe la producción de estrógenos reduciendo el nivel de lubricación.

Debilidad de la musculatura pélvica. Algunos músculos del suelo pélvico rodean la vagina y la mantienen fuerte y sana. Al debilitarse esta musculatura, la circulación sanguínea en la zona empeora y disminuye la lubricación vaginal.

Infecciones. La inflamación de las paredes vaginales causada por infecciones varias puede provocar la disminución de la lubricación.

Estrés. Si se pasa por un largo periodo de estrés se genera una sustancia llamada cortisol que disminuye la cantidad de estógenos, además bajo el efecto del estrés recibimos menos estímulos sexuales.

Falta de excitación sexual. Por supuesto el no estar interesada sexualmente en tu pareja, los problemas en la relación o el escaso tiempo dedicado a juegos previos a la penetración pueden llevar a la sequedad vaginal. 

Soluciones.

  • Si crees que tu problema está causado por los anticonceptivos, cambia de método. Incluso dentro de los anticonceptivos hormonales uno puede afectar a tu lubricación más que el otro. Recuerda que los efectos secundarios no se observan inmediatamente, así que date un tiempo de al menos 6 meses para tomar una decisión al respecto.
  • Si estás tomando algún medicamento que altere la lubricación, consulta a tu médico, quizá pueda recetarte otro sin esos efectos. Si no es así aún puedes intentar mejorar la sequedad por otros medios.
  • Si estás entrando en la menopausia y notas sequedad vaginal, consulta a tu médico acerca de tratamientos hormonales para sobrellevar los cambios. También presta atención a tu musculatura pélvica y haz ejercicios para fortalecerla, de esta forma además prevendrás la posible incontinencia urinaria.
  •  Ejercita tu musculatura pélvica con los ejercicios de kegel, pilates, yoga, gimnasia hipopresiva y bolas chinas. Estas últimas además mejoran rapidamente la lubricación vaginal por el efecto masaje de sus bolitas internas. (Lee más aquí).
  • Si acabas de tener un bebé, también te recomiendo el ejercicio de la musculatura pélvica.
  • Si tu problema tiene ya tiempo, notas picores durante todo el día y tu flujo ha cambiado, consulta a tu médico para asegurarte que no tienes algún tipo de infección u hongos.
  • Para cualquiera de los casos; imprescindible el uso de hidratantes vaginales y lubricantes. (Lee nuestra guía sobre lubricantes y hidratantes íntimos aquí.)


lunes, 4 de junio de 2012

Cuando uno quiere sexo...y el otro no

Más de la mitad de las personas que acuden a terapia sexual lo hacen por quejas relacionadas con el deseo y el problema no suele estar en que ese individuo sienta que sería más feliz con otro nivel de deseo por convicción propia, sino que su grado de deseo no es compatible con el de su pareja.

Una relación involucra dos personas distintas, eso es obvio, pero es que además debemos pensar que esas dos personas (salvo infidelidades) tienen las mismas relaciones sexuales; practican las mismas técnicas, las mismas posturas, en el mismo momento y el mismo lugar. Y, como somos diferentes, nuestro apetito sexual cambia. Así que es sumamente fácil encontrar discrepancias en el nivel deseo.

Cuando comenzamos una relación este problema no existe. El ritmo sexual es muy alto, se tienen relaciones sexuales en todo momento y lugar. Es perfectamente lógico que esta trepidante actividad disminuya con el tiempo, cuando pasa la novedad. Esto no significa que la relación pierda calidad, de hecho coincide con un mayor conocimiento y complicidad entre los miembros de la pareja que se traduce en mayor satisfacción. Se puede decir que el sexo pierde cantidad para ganar en calidad.

Pero, ¿Qué podemos hacer para solventar las diferencias en el deseo sexual?. Para empezar, aceptar que somos individuos distintos; no sentirnos culpables ni culpar a nuestra pareja por tener una libido mayor o menor. Además, hay algunos consejos que nos pueden ayudar:

Si te apetece sexo mucho más que a tu chic@...

  • Mastúrbate. Olvídate de prejuicios sobre la masturbación cuando se tiene pareja y disfruta del sexo en solitario.
  • No presiones. Insistir puede tener el efecto contrario. Deja que sea el/ella quién se acerque a ti cuando esté dispuest@.
  • Ábrete a cambiar tus relaciones sexuales. Quizá a tu pareja no le apetezca la penetración, por ejemplo, o no tenga ganas de relaciones genitales en general. A lo mejor es el momento de cambiar la rutina en la cama; cambiar el lugar, las posturas o incluso atreverse a tener sexo sin genitales.
  • Evita sobre-estimularte. Prescinde de estímulos que puedan aumentar aún más tu deseo sexual, como literatura o cine erótico, también procura no fantasear demasiado (a no ser que vayas a masturbarte después).

Si tu deseo es más bajo que el de tu pareja...

  • Analiza el problema. Aunque tener la libido baja es algo muy habitual, es importante saber cual es la causa exacta; si hay dificultades en la relación de pareja, si puedes tener alguna falta de vitaminas, si tu estado de animo es más bajo, si estás tomando algún medicamento que pueda afectar (por ejemplo anticonceptivos hormonales)...puedes leer este artículo si quieres saber si necesitas Terapia Sexual.
  • Estímulate. Los estimulos sexuales te harán querer más. Acude a novelas y películas eróticas y procura fantasear un ratito cada día. Notarás la diferencia.
  • Estate dispuest@ al sexo aunque no tengas un deseo intenso. Aunque no te apetezca, cuando comience la estimulación podrás disfrutar, incluso sin llegar al orgasmo, de la intimidad, las caricias y el placer. No te quedes en el todo o nada y recuerda que el sexo llama al sexo.
  • Cambia tu concepto de relaciones sexuales. No tienes por qué renunciar a todo lo que implica el sexo solo porque no te apetezca la penetración o la estimulación genital; disfruta del placer de tocar.


lunes, 19 de septiembre de 2011

¿Cuando acudir a Terapia Sexual?

Hay un gran desconocimiento acerca de que es exactamente la sexología, para que sirve y en que casos hay que acudir a terapia sexual. De hecho, cuando una persona se enfrenta a un problema sexual y decide acudir a un especialista, en muchos casos no sabe donde ir. Con este post trataré de resolver algunas dudas.

¿Que es la sexología?

La sexología estudia la sexualidad humana. Hasta ahí bien, pero ¿qué es la sexualidad? es cierto que es algo complicado de definir de una forma concreta. Podemos decir que la sexualidad es una realidad bio-psico-social, es decir que engloba aspectos biológicos, psicológicos y sociales. Es un concepto dinámico; nuestra sexualidad no va a ser igual en todas las etapas de nuestra vida y siempre es única y distinta a la de otras personas. Y, por supuesto, está relacionado con el sexo.
Cuando digo sexo, no quiero decir genitales, ni penetración, ni orgasmo, aunque sí puedo incluir todas esas palabras... Nacemos seres sexuales y lo seremos hasta la muerte, incluso cuando no sabemos ni donde están nuestros genitales o cuando no practicamos la penetración, somos sexuales.

Así, la sexología estudia el amplio concepto de la sexualidad. No todos los sexólogos son psicólogos, también hay médicos, sociólogos, pedagogos...Además de terapeutas, somos educadores y orientadores.

¿Cuándo hay que acudir a un terapeuta sexual?
  • En general, si necesitas orientación en temas de sexualidad. Disipar dudas y mitos sobre sexualidad mejora la calidad de las relaciones sexuales. !Cuidado! No podemos resolver dudas acerca de como realizar mejor prácticas sexuales o que le gusta a tu pareja. Cada persona es un mundo, no se puede generalizar en gustos y preferencias y la mejor manera de saberlo es comunicarte con el otro.
  • Si tu vida sexual ha cambiado y no consigues adaptarte. Por ejemplo cambios causados por trastornos fisiológicos como los hormonales en la menopausia o cambios vitales como una separación amorosa o una nueva pareja.
  • Si tu pareja y tu no lográis una comunicación sexual satisfactoria.
  • Si has notado una disminución notable de la libido durante los últimos 6 meses o durante menos tiempo si está afectando gravemente a tus relaciones de pareja.
  • Si tienes dificultades para llegar al orgasmo sol@ y/o en pareja.
  • Si eres mujer y no puedes practicar la penetración, "no entra", estás incómoda o incluso llega a doler.
  • Si no consigues disfrutar de las relaciones sexuales.
  • Si no logras una erección o la pierdes rápidamente.
  • Si no estás satisfecho con el control de tu eyaculación.


"Tengo que cancelar nuestra cita Mr Jones. Me temo que tengo dolor de cabeza"

¿Cómo sé que mi trastorno no está provocado por una causa física?

Algunos problemas sexuales pueden ser causados por enfermedades o efectos secundarios de medicamentos. Si tomas alguna medicación es importante que leas el prospecto para descartar esta posibilidad. Por ejemplo, los anticonceptivos hormonales pueden provocar sequedad vaginal y disminución de la libido.

Una forma bastante eficaz de delimitar si hay causas físicas y tenemos que acudir al médico ante un problema sexual es preguntarnos desde cuando nos ocurre y si el problema se presenta sin excepciones.

Es decir, si un hombre tiene dificultades para mantener la erección en todas las ocasiones que hay intención de relación sexual, con todas las prácticas (sexo oral, masturbación...) y tanto sólo como en pareja, debe acudir al médico. Pero cuando hay excepciones, por ejemplo si la dificultad se presenta con la pareja pero no en solitario o en la penetración pero no durante el sexo oral, no es un problema fisiológico.

En cuando a los problemas de control de la eyaculación, la
llamada "eyaculación precoz", no hay problemas fisiológicos que lo provoquen. De hecho es antinatural el controlar los tiempos de la eyaculación y es una demanda bastante nueva relacionada con el deseo de poder durar más tiempo para que la mujer llegue al orgasmo.

En casos de dolor en la penetración, si es recomendable acudir al ginecólogo para que descarte causas físicas. Estas causas son descartadas totalmente si la mujer puede introducir dildos de tamaño similar al pene de su pareja sin ningún problema pero sí los tiene durante las relaciones sexuales. Si el doctor descarta patologías se acude a terapia sexual en todo caso.

Los problemas de falta de deseo, descartando problemas hormonales, son tratados siempre en terapia sexual.

¿Como funciona una Terapia Sexual?

Es bastante parecido a una terapia psicológica. En las primeras sesiones se recoge información para conseguir un diagnostico lo más certero posible y se parte de los objetivos del paciente para trabajar.

La diferencia es que en terapia sexual el trabajo individual fuera de la consulta es realmente importante, se mandan "deberes"o tareas a realizar sol@ o en pareja. La persona que viene a consulta debe tener una gran voluntad para cambiar la situación actual porque realmente es ella, con la guía del terapeuta, quién paso a paso efectuará el cambio hacia su objetivo.

El trabajo educativo es esencial, la mayor parte de los problemas sexuales vienen dados por una educación sexual insuficiente o errónea. Es necesario eliminar mitos y ampliar el concepto de sexualidad.

Una meta común a todos los trastornos es que, cuando acabe la terapia, la persona haya adquirido unos recursos que le permitan ser capaz de trabajar por si mismo su sexualidad y adaptarse a los posibles cambios en el ciclo vital.


Para más información sobre terapia sexual, pincha aquí.
Si quieres una lista de terapeutas sexuales de España visita la página de la Asociación Estatal de Profesionales de la sexología AEPS

viernes, 15 de abril de 2011

Fases de la respuesta sexual femenina



Es importante (e interesante) conocer las fases de la respuesta sexual de la mujer. Son deseo, excitación, meseta, orgasmo y resolución y es necesario cubrir las reacciones de cada fase para pasar a la siguiente. Así, es imprescindible la excitación para llegar al orgasmo, por ejemplo, y las reacciones fisiológicas se encadenan.


La atracción física es clave para el acercamiento sexual, es lo que llamaríamos deseo y a partir de aqui se inician las distintas fases de respuesta sexual.


1ª Fase. Excitación


- La lubricación vaginal comienza de 10 a 30 segundos después del comiento de la estimulación sexual. Esta estimulación es la excitación sexual, así que no es necesario que haya un contacto físico para empezar a lubricar.

- La vagina se ensacha y alarga para dejar espacio al pene. El utero asciende y aumenta de tamaño formando un efecto tienda. Si no hemos logrado una excitación suficiente antes de la penetración es posible que en algunas posturas profundas notemos como que el pene "toca fondo", choca contra el cuello del útero porque la vagina no ha tenido tiempo de alargarse.

- Los genitales se llenan de sangre, el clitoris se erécta y los labios menores y mayores aumentan de tamaño.

- Las mamas se hinchan y los pezones se endurecen.

- Hay lo que se llama un "rubor sexual" de las costillas a los senos.


2º Fase. Meseta


- El primer tercio de la vagina se vasodilata, se forma lo que se llama una plataforma orgásmica. Las paredes se engrosan y se vuelven más sensibles.

- La apertura de la vagina se estrecha.

- Los labios menores se oscurecen e hinchan.

- El útero alcanza mayor altura por la expansión vaginal y la extensión de los ligamentos.

- Las mamas continúan aumentando.


3ª Fase. Orgasmo.


- Es una respuesta total del organismo.

- Se produce una serie de contracciones rítmicas que comienzan en la plataforma orgásmica para luego pasar al resto de la vagina, clítoris, utero y esfinter anal. Estas contracciones son a intervalos de 0,8 segundos aproximadamente.

- Presión sanguínea y frecuencia cardio respiratoria aumentan considerablemente.


4ª Fase. Resolución.


En esta fase todo vuelve a la normalidad. La vasocongestión desaparece cuando, por las contracciones del orgasmo, se elimina la tensión enviando la sangre fuera de los tejidos pélvicos.


domingo, 29 de marzo de 2009

Falta de deseo

“Ya no tengo ganas” “hace meses que no lo hacemos y no lo echo de menos”…frases mucho más comunes de lo que parece, sobre todo en mujeres. En general acuden a terapia más por sus parejas que por ellas, por miedo a que eso deteriore la relación. Ese mismo miedo les empuja a tener relaciones sexuales sin apetecerles realmente, con la consecuencia de que no disfrutan y, lo que es peor, se sienten mal e inconscientemente culpan a sus parejas por sentirse así. Lo llamamos deseo hipoactivo. Variedades y causas, como en todo, hay muchas. Hablaré de las más frecuentes. Si es un problema que viene de hace poco suele venir de alguno o varios de estos tres factores; problemas de pareja, stress o preocupaciones de otro origen o uso de anticonceptivos hormonales. Los anticonceptivos hormonales pueden causar un descenso de la lubricación y de la libido, si esta es la causa, poco se puede hacer aparte de dejarlo o cambiar de método; el anillo y el parche suelen dar menos problemas en ese sentido, pero tampoco son inocuos. Hay personas que no tienen ningún tipo de interés por el sexo, que nunca se han masturbado por que no les apetece y, normalmente, no les suele apetecer el sexo en pareja. Descartando problemas hormonales, se puede explicar de la misma forma que los anteriormente catalogados como “estresados o preocupados”. Y es que el pensar en sexo estimula nuestro deseo, pero las mujeres pensamos muchísimo menos en ello que los hombres. Entre otras razones está la de que nuestra vista no está estimulada tan frecuentemente como la de ellos en la vida cotidiana; publicidad sugerente en todas partes, minifaldas, escotes… es más que lógico que los hombres piensen en sexo cada 52 segundos (según recientes encuestas), en cambio nosotras pensamos una vez al día y eso con esfuerzos. Forzarnos un poco a pensar en sexo, fantasear, leer novelas eróticas, ver cine erótico o porno, masturbarnos…contribuye a aumentar nuestro deseo y mejora nuestra autoestima, ¿Qué más queremos?. La rutina en las relaciones sexuales también es una causa común, hablar de las fantasias con tu pareja, incluir juguetes en vuestras relaciones, cambiar de escenario, de prácticas...mil ideas para encender la llama. Puntualizo que no todos los problemas de deseo hipoactivo tienen que venir dados por estas razones, o únicamente por ellas. Si se tiene un problema de falta de deseo lo mejor es acudir a terapia para concretar las causas individuales. Cada persona es un mundo. Aunque estos consejos pueden ayudar, incluso sin llegar a tener algún problema de ese tipo.